domingo, 14 de junio de 2009

Presentación

Freyja es cantante de jazz y yo quería regalarle un vestido para sus actuaciones. Anduve buscando y encontré uno precioso de finos tirantes y amplio escote, lentejuelas, algo suelto y un pelín corto. Aquella noche llegamos a casa después de andar de copas y después de desdunarme me puse el vestido que le había regalado. Yo quería divertirla pero noté que aquello me transportaba a una nueva sensación; me sentí un poco mujer - aunque no sé que es sentirse mujer- y al mismo tiempo ella me excitaba, la deseaba.
A Freyja no le gustó aquella situación y se puso seca y distante. Me quité el vestido e intenté disculparme.
Días más tarde me comentó que dudaba de si yo era gay.

No volvió a ocurrir nada parecido pero pasados unos meses ella me dejó.
Hace poco una amiga común me invitó a almorzar en una preciosa casa a orillas del mar; Freyja estaba allí y acabamos hablando y riéndonos juntos.
Me impresionó con un comentario:
"Le conté a una amiga lo que ocurrió aquella noche que te pusiste el vestido que me habías regalado. Me dijo que no eres gay, cree que puede que seas lesbiano".